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RUTA MACHADIANA EN SEGOVIA






Gracias a todos los que participasteis de la ruta machadiana en Segovia. Realmente pasamos un gran día acompañados del recuerdo de Antonio Machado.


Lee un pequeño resumen con anécdotas...


Comenzamos la visita en el instituto donde daba clases el poeta y gracias a la persona que tuvimos como guía de la obra social de Caja Segovia, nos remontamos en el tiempo escuchando las anécdotas sobre la forma en que daba las clases Machado...dicen que hablaba para el cuello de su camisa, que hacía subir a la tribuna a un alumno que consideraba muy inteligente para charlar con él, mientras los demás compañeros jugaban a las cartas, y que nunca suspendió a nadie.

Lo que le fastidiaba a Machado eran la cantidad de escaleras que tenía que superar para hacer su caminito de la obligación (como le llamaba al camino hacia la escuela). Siempre iba apoyado en su bastón, de ahí el apodo que le pusieron los estudiantes a él y a otro profesor, "Los Charlots". Además de llevar bastante mal el frío segoviano.
Se dice que era muy descuidado con su indumentaria. Hay que pensar que los tiempos eran distintos, y se cambiaba de ropa mientras estuvo en Segovia, sólo cuando visitaba a su familia en Madrid una vez por semana.


Antonio Machado quiso dedicarse sólo a la escritura, pero tenía que trabajar dando clases, incluso ocupó una segunda plaza como profesor de literatura, además de la suya de francés, para poder enviar dinero a su familia y a la de Leonor Izquierdo.


Continuamos la visita en la exposición que había sobre el autor en el Torreón de Lozoya. Allí tuvimos oportunidad de ver retratos de la familia Machado, algunos pintados por la abuela, además de primeras ediciones de sus obras. Otra señorita nos estuvo contando más anécdotas sobre cómo conoció Antonio Machado a su segundo amor, Pilar de Valderrama, cómo escribió sobre ella bajo el pseudónimo de Guiomar, porque estaba casada y tenía hijos, pero su marido la engañó con una chica que terminó suicidándose y ella se enteró. Después conoció a Machado, él estaba más enamorado que ella y se carteaban con frecuencia porque ella vivía en Madrid. Pilar de Valderrama un día decidió quemar esas cartas, pero pensó que eran la única forma de demostrar su romance con Machado y mientras ardían, reaccionó a tiempo y salvó la mitad.

Pasamos también por donde estaba el Café de la Unión, lugar de las tertulias y por la Universidad Popular en la que se impartían todo tipo de enseñanzas de forma gratuita, cada miembro enseñaba de lo que sabía a gente que por su trabajo sólo podía asistir a clases por la noche. Aquí colaboró Machado, dando una conferencia sobre los escritores rusos y aportando un gran fondo bibliográfico.


Llegamos a la Plaza Mayor, ligada a varios acontecimientos y vivencias del autor, como la conferencia que impartió en el Teatro Juan Bravo y su mitin de la campaña republicana.

Después fuimos cerca del Alcázar a ver las montañas que dibujan la silueta de la mujer dormida, de la cual habla Machado. Con esta imagen de fondo, nos acercamos a su poesía leyendo algunos versos.


Por último estuvimos en la casa-museo del poeta, en la calle de los Desamparados, dicen que una de las más frías de la ciudad. Fue la pensión donde vivió los doce años que permaneció en Segovia. Los primeros días que pasó en la ciudad se alojó en un hotel, pero después mandó que le buscaran un lugar más económico para vivir.
Cenit